He llegado a la escuela a las 8:30 y nada más llegar
mi tutora y yo nos hemos reunido con el tutor de 4. de la ESO. Me comentan que
a las 9 han quedado con la abuela de una alumna de este curso. El caso es que
esta niña perdió a su padre hace años, y el verano pasado murió su madre a
causa de un terrible cáncer. Por tanto, la custodia ha terminado en manos de
sus abuelas y estas no hacen más que pelearse entre ellas: se denuncian la una
a la otra, se reprochan miles de cosas, etc. Todo ello, como era de esperar, ha
repercutido, y mucho, en los estudios de la alumna. No asiste a clase, su
comportamiento en muchas ocasiones no suele ser el adecuado, y sus
calificaciones suelen ser pésimas. Además, la diputación anda queriendo meter
mano en el asunto, porque la falta de asistencias ha sobrepasado el límite de
lo permitido.
Por todo ello, mi tutora y su tutor han decidido
convocar una reunión más con una de las abuelas de la alumna. En estos momentos
no está viviendo con ella pero les ha parecido importante poder ponerla al día,
y saber también cuáles son sus sentimientos al respecto. Nada más entrar, mi
tutora le ha comentado un poco por encima todo lo que hemos hablado
anteriormente, y esta se ha sorprendido mucho. Dice que toda la culpa es de la
otra abuela, que le deja hacer todo lo que quiere. Mi tutora le ha explicado
que eso no es lo importante, que lo verdaderamente importante y necesario es
que nos pongamos todos a trabajar hacia la misma dirección, para conseguir
hacerle, aunque sea, el camino un poco más fácil a la joven.
Ella ha estado de acuerdo en todo momento, entiende la
necesidad de una buena relación entra las dos partes de la familia, y también
la de estas dos con la escuela. Por ello, nos ha prometido que pondrá todo de
su parte para intentar entenderse con la otra abuela, por el bien de su nieta.
Y hemos quedado en que también hablaremos con la otra abuela por separado, para
volver a explicarle el tema, y así convocar una tercera reunión, en la que como
personas adultas y responsables, podamos juntarnos todas las partes, y decidir,
qué camino tomar con esta alumna.
Hemos pensado también, que será muy importante hablar
seriamente con la propia alumna, para motivarla y ayudarla en todo lo que
podamos, a pasar este terrible bache que le está tocando vivir.
He de decir que esta historia me ha dejado muy
impactada, y aún más las actuaciones de las dos partes de la familia.
Más tarde, hemos ido a realizar la observación de
todos los viernes al aula de infantil. Aquí, exactamente en las construcciones
3D, tenemos un puente de cristal, al que nos hemos dado cuenta que los niños
miran con respeto, y pocos se atreven a pasar por encima de él. Por ello, hemos
hablado con la responsable de Educación Infantil, y hemos decidido poner unas
pegatinas en el suelo, con las que disimular un poco esa sensación de vértigo.
Hemos estado en ello una horita y media aproximadamente y aunque no lo hemos
terminado, parece que está quedando bastante chulo. Además, a los niños les ha
encantado, y seguiremos observándoles para ver si nuestro trabajo ha servido de
algo.
Por último, hemos ido al comedor a realizar una última
observación. Hoy hemos llegado un poco tarde, y hemos visto que había dos
alumnas sentadas solas en el otro lado del comedor. Mi tutora me lo ha
comentado, y se ha acercado a una de las ayudantes a preguntar. Esta le ha
respondido que sí, que están castigadas y mi tutora les ha explicado que hace
ya tiempo que se decidió que no se iban a castigar más alumnos a la hora del
comedor. Hemos estado un rato hablándolo y después nos hemos marchado ya para
casa.
Con todos los acontecimientos vividos hoy, me he dado
cuenta de lo importante que es que vayamos todos en el mismo bando y hacia la
misma dirección.
En el caso de la joven de la que os hablaba, su propia
familia está dificultando y agravando con creces su situación. Ha tenido
una infancia muy dura, y las únicas personas que le quedan en el mundo no hacen
más que pelearse “por ella”. Además, si cada una trabaja por su lado, la niña,
como es el caso, termina toreando a las dos partes, y haciendo por tanto, lo
que le da la gana durante todo el día.
Con esta reflexión quiero dejar clara la importancia
de la colaboración de la familia con el centro, pero también la necesidad de
colaboración y entendimiento entre las personas que aunque sea por separado se
preocupan por la educación de esta, ayudándose mutuamente, y transmitiendo ese
sentimiento a la propia alumna.