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lunes, 10 de noviembre de 2014

MI PRIMERA REUNIÓN CON UNOS PADRES

Como bien he comentado antes, hoy hemos quedado con los padres de la alumna de 1. de la ESO, cuyas dificultades de aprendizaje son bastante evidentes, sobretodo en la asignatura de matemáticas. Para ello, nos hemos reunido su tutor, mi tutora y yo y hemos esperado a que lleguen sus padres. Por fin aparece la madre. En un principio le comentamos un poco por encima las dificultades que nosotros hemos notado en su hija. Sabemos que no es nada nuevo para ella, ya que la niña lleva muchos años trabajando esas dificultades que manifiesta. Al mismo tiempo, le recalcamos lo responsable y trabajadora que es; el mucho interés que pone en hacer las cosas bien, y en los disgustos que se lleva al ver que los resultados no van en paralelo con el trabajo que ella ha realizado con anterioridad. 
Ella nos cuenta sus sensaciones, dice que tanto su marido como ella son conscientes de que no puede llegar a lo que se le pide al resto, y que creen que en el fondo la niña también lo es, pero le cuesta entender como después de todo el trabajo que realiza, los frutos no son los esperados. Nos comenta también que ella y su marido están muy contentos, porque por lo menos ven que aunque los resultados no sean magníficos, puede ir adelantando poco a poco y consiguiendo unas metas, que el día de mañana seguramente le ayuden a sacarse el graduado, y después podrá seguir haciendo aunque con mucho esfuerzo, aquello que ella desee.
Su tutor, que al mismo tiempo es su profesor de matemáticas, le comenta que se le están exigiendo los mínimos establecidos para que ella pueda ir adquiriendo unos objetivos, y que aunque sean menores que los exigidos al resto, eso le va a servir para poder seguir adelante con sus estudios.
Ellos están muy animados, y eso resulta muy importante. Ahora el trabajo está en hacer entender a la alumna que aunque los resultados no sean los esperados por ella, gracias a su esfuerzo diario, está consiguiendo cosas muy  importantes y habrá que motivarla para que no pierda la esperanza, y siga trabajando como hasta ahora.
 Por lo tanto, mis reflexiónes y pensamientos de hoy hacen referencia a la importancia de la motivación de nuestros alumnos, ya que esta esta es un aspecto imprescindible para aprender y por lo tanto, será de vital importancia que los docentes trabajen en el fortalecimiento de la misma.
La motivación es un impulso que nos permite mantener una cierta continuidad en las acciones que realizamos y nos acerca a la consecución de nuestros objetivos. La motivación es un elemento importante que va a influir en nuestras conductas, percepciones, expectaticas, etc.
Tomando los aportes de Pintrich y Schunk (2006), desde un enfoque cognitivo podemos pensar en la motivación como un proceso que nos dirige hacia un objetivo o una meta de actividad, que la instiga y la mantiene. Esas metas pueden no ser claras o explícitas para el individuo; sin embargo, se constituyen en puntos de llegada que marcan su horizonte.
Los estudiantes que están motivados, mostrarán por tanto más interés en las actividades que les proponengamos, atienderán con más atención a las instrucciones de sus docentes, estarán más dispuestos a tomar apuntes, trabajarán con mayor diligencia, con mayor seguridad en sí mismos y realizarán mejor las tareas propuestas. Mientras que aquellos que no están motivados, prestarán poca atención al desarrollo de la clase y a la organización del material así como pedirán poca ayuda cuando no entiendan el tema que se les está enseñando (Pintrich y Schunk, 2006). Además, Cartagena Beteta (2008), añade que los estudiantes que están motivados tienen varias razones para estudiar, desarrollar actividades cognitivas y resolver problemas, entre otros, porque disfrutan del trabajo con sus compañeros, porque quieren complacer a sus padres y maestros o porque no quieren fracasar, sino tener éxito.
Desde esta perspectiva, por tanto, la motivación influirá en el aprendizaje y tendrá incidencia en qué, cuándo y cómo aprendamos, y, a su vez, lo que los estudiantes hacen intervendrá en su motivación. En otras palabras, la motivación se incrementa cuando los estudiantes perciben que están haciendo progresos en su aprendizaje y, a su vez, se establece que los alumnos más motivados, son los que muestran una mayor predisposición para comprometerse con lo que aprenden (Pintrich y Schunk, 1996, 2006; Schunk, 1991).
Dicho todo esto, queda claro que la motivación será uno de los puntos fuertes para que nuestros alumnos como la que acabo de describir sigan trabajando con fuerza, y para ello, nuestra labor y la labor de todos los docentes será de vital importancia.

SEGUIMOS EN EL DÍA 16 DE OCTUBRE...

En las próximas horas trabajaremos con dos alumnos extranjeros que están teniendo problemas con el euskara. Para ello, llevaremos  a cabo con cada uno de ellos, una clase individualizada, teniendo en cuenta tanto su nivel, como sus características y necesidades personales. En este caso, se han escogido las clases individualizadas, con el objetivo de avanzar con este idioma que tanto les esta costando, ya que el resto de los compañeros de clase, ya lo manejan a la perfección, y por lo tanto, el contenido de estas clases no forma ya parte de lo que se pueda trabajar dentro de una clase ordinaria.
El primer alumno que aparece en nuestro despacho a esta hora, es un chico de 2. de la ESO, que acaba de venir este pasado verano de Paraguay. Su nivel de euskera, como era de esperar, es mínimo, teniendo en cuenta que solo lleva dos meses en el País Vasco. Para este alumno, por tanto, hemos preparado ejercicios muy muy básicos, en los que repasaremos los números, realizaremos ejercicios que trabajen el verbo ser, junto con algo de vocabulario que le ayude a completar frases enteras con este mismo verbo, etc.





Es verdad que el chico pone mucho interés, pero teniendo en cuenta que todas las clases son en euskera y que en el mismo Lekeitio, la mayoría de la población habla en euskera, se le está haciendo un poco cuesta arriba.
Una vez terminada la clase, aparece el segundo y último alumno de este día, otro chico de 3. de la ESO, cubano, que lleva viviendo en Lekeitio prácticamente un año y medio.
En este caso, la situación es muy distinta a la anterior, ya que mi tutora le habla en euskera, y este es capaz de contestarle todo en euskera. De hecho, mi tutora, según entramos a clase, le dijo que iban a hablar un poquito sobre un viaje que él iba a realizar a su país de origen, y se pasaron como 15 minutos, los dos hablando en euskera sin parar. Es verdad que este chico, es muy echado para adelante, por lo que también le cuesta menos arriesgarse, y decir todo lo que sabe decir, sin miedo a equivocarse.
Más tarde, hemos realizado unos ejercicios para trabajar diferentes verbos (que en euskera son muy complicados) y distinto vocabulario, y la verdad es que el chico los ha realizado con mucha seguridad y sin ningún tipo problema.


En este caso, me ha pasado lo contrario a la intervención anterior. Enseguida me he dado cuenta de que la necesidad de estos alumnos es mucho mayor, y que ello implica la puesta en marcha de clases individualizadas. Con estos alumnos queda claro, que al no dominar el idioma en el que se llevan a cabo las clases ordinarias, no serán capaces de seguirlas de una forma provechosa. Por eso tendremos que darle mayor importancia al idioma del que se le da en la misma, ya que el resto cuenta con un buen nivel de euskera que no necesitará mejorar. Este hecho nos obliga a realizar sesiones individuales con estos alumnos, para que consigan una buena base que les ayude en el entendimiento de las clases ordinarias. Estos chicos bajan solamente una vez a la semana al aula de la psicopedagoga, por lo que ello no les supone ningún tipo de distanciamiento con sus compañeros, al contrario, bajan contentos de saber que esto les está ayudando a la hora de mejorar sus futuros estudios.
Recalco en este caso la importancia y necesidad de que la intervención educativa que se lleve a cabo, tanto en este como en el resto de los casos, debe involucrar a determinadas personas con responsabilidades y cometidos distintos, que, aun así, deben coordinar sus tareas: es una intervención que requiere la coordinación de distintos profesionales y/o agentes sociales.   
Para terminar, decir que hoy, aunque haya sido el primer día con estos alumnos, me he sentido muy cómoda al lado de mi tutora. Según han entrado los dos alumnos mi tutora nos ha presentado, y a partir de ese momento ha sido como si lleváramos tiempo trabajando juntos.

JUEVES, 16 DE OCTUBRE. PRIMER CASO DE NEE.

Nada más llegar a la Ikastola nos hemos dirigido al aula de 1. de la ESO porque mi tutora me comentó el viernes pasado que quería que viera a una niña con NEE, cuyos padres vendrán esta misma tarde a reunirse con mi tutora y su tutor actual. Lo que le pasa a esta niña es que le cuesta mucho seguir el ritmo de la clase (sobre todo en matemáticas), y por ello se está encontrando con muchas dificultades.
Ella acaba de empezar 1.de la ESO, y mi tutora ha decidido, junto con el resto de profesores, que mientras sea posible para todos, ayudará a la alumna en el mismo aula ordinaria. Por ello, me ha pedido que me acerque a esta hora, que tiene clase de matemáticas, y así poder observar un poco que es lo que le pasa a la alumna.
El problema es que le cuesta mucho llegar a los objetivos correspondientes a esta etapa, y los profesores tienen claro que no es porque no se esfuerce. Es una niña con muchas ganas de trabajar, y que por mucho que trabaje se da cuenta de que los frutos no son siempre los esperados.
Por ello, los profesionales han decidido concretar una reunión con sus padres, donde compartir con ellos todas nuestras informaciones, y ver cuáles son sus pensamientos y necesidades, para así poderse ayudar mutuamente. La reunión será esta misma tarde, a partir de las 16:30.
Aclarado esto, empiezo con la observación de la clase. Hoy han empezado a trabajar las operaciones con potencias. En la primera media hora el profesor ha dado las explicaciones pertinentes, y para asegurarse de que todos lo habían entendido, han realizado todos juntos unos ejercicios en la pizarra. Para terminar, han empezado a trabajar el tema individualmente, teniendo que realizar cuatro ejercicios. Entonces mi tutora se ha acercado a ayudar a la alumna, y yo me he quedado observando en una esquina. La alumna ha entendido perfectamente lo que se le pedía en cada ejercicio, pero sus dificultades a la hora de realizarlas han sido notables. Aun así, con la ayuda de mi tutora, ha podido terminar adecuadamente cada uno de los ejercicios.
Muchas veces he pensado en la importancia de saber cuándo es el momento de sacar a una niña del aula ordinaria y cuando no, pero gracias a los estudios realizados hasta ahora y a las prácticas que estoy realizando actualmente, cada vez tengo más clara la necesidad de mantener, siempre que se pueda, al alumno dentro de su entorno ordinario. Además, serán sus características y necesidades, junto con los instrumentos y habilidades con los que pueda contar el profesorado, los que antes o después nos guíen a llevar a cabo una intervención u otra, y creo que en este caso mi tutora ha elegido una buena opción. Con el tiempo veremos si la alumna necesita una intervención más directa y en ese caso, podremos empezar a alternar las horas de clase ordinaria con alguna que otra hora de refuerzo o apoyo con la psicopedagoga.
Por lo tanto, queda clara la importancia de mantener, siempre que sea posible, las clases ordinarias de nuestros alumnos, para así favorecer las relaciones con sus compañeros, y mejorar su confianza, cosa que de otra forma puede resultar dañada, al ver que es la "rara", la única que sale de clase, etc, que son cosas que a estas edades suelen afectarles bastante.
Me ha parecido interesante en este aspecto, añadiros la última modificación de la Normativa Académica de Educación Especial, exactamente, de la "ORDEN de 30 de julio 1998 del Consejero de Educación, Universidades e Investigación por la que se establecen criterios de escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales y dotación de recursos para su correcta atención en las distintas etapas del sistema educativo (BOPV 31/8/98)":
Para terminar, quiero comentar que me he sentido un poco observada al entrar al aula de 1. de la ESO. Todos se han quedado mirándome, cosa que me parece normal, ya que en ese momento para ellos era la "nueva". Otro momento en el que me he sentido un poco rara, ha sido cuando mi tutora se ha acercado a ayudar a los alumnos, y yo no sabía muy bien si lo correcto era ir con ella o quedarme a un lado. Al final he decidido mantenerme al margen, y creo que ha sido una decisión correcta, ya que hoy era el primer día que entraba en esa clase, y al acercarme estoy segura de que ellos también se hubieran sentido algo cortados. Además, desde el punto en el que estaba he podido observar todos los movimientos que realizaba mi tutora, por lo que no consideró que ello haya repercutido para nada en mi aprendizaje.