Nada más llegar a la Ikastola nos hemos dirigido al
aula de 1. de la ESO porque mi tutora me comentó el viernes pasado que quería
que viera a una niña con NEE, cuyos padres vendrán esta misma tarde a reunirse
con mi tutora y su tutor actual. Lo que le pasa a esta niña es que le cuesta
mucho seguir el ritmo de la clase (sobre todo en matemáticas), y por ello se
está encontrando con muchas dificultades.
Ella acaba de empezar 1.de la ESO, y mi tutora ha
decidido, junto con el resto de profesores, que mientras sea posible para
todos, ayudará a la alumna en el mismo aula ordinaria. Por ello, me ha pedido
que me acerque a esta hora, que tiene clase de matemáticas, y así poder
observar un poco que es lo que le pasa a la alumna.
El problema es que le cuesta mucho llegar a los
objetivos correspondientes a esta etapa, y los profesores tienen claro que no
es porque no se esfuerce. Es una niña con muchas ganas de trabajar, y que por
mucho que trabaje se da cuenta de que los frutos no son siempre los esperados.
Por ello, los profesionales han decidido concretar una
reunión con sus padres, donde compartir con ellos todas nuestras informaciones,
y ver cuáles son sus pensamientos y necesidades, para así poderse ayudar
mutuamente. La reunión será esta misma tarde, a partir de las 16:30.
Aclarado esto, empiezo con la observación de la clase.
Hoy han empezado a trabajar las operaciones con potencias. En la primera media
hora el profesor ha dado las explicaciones pertinentes, y para asegurarse de
que todos lo habían entendido, han realizado todos juntos unos ejercicios en la
pizarra. Para terminar, han empezado a trabajar el tema individualmente, teniendo
que realizar cuatro ejercicios. Entonces mi tutora se ha acercado a ayudar a la
alumna, y yo me he quedado observando en una esquina. La alumna ha entendido
perfectamente lo que se le pedía en cada ejercicio, pero sus dificultades a la
hora de realizarlas han sido notables. Aun así, con la ayuda de mi tutora, ha
podido terminar adecuadamente cada uno de los ejercicios.
Muchas veces he pensado en la importancia de saber
cuándo es el momento de sacar a una niña del aula ordinaria y cuando no, pero
gracias a los estudios realizados hasta ahora y a las prácticas que estoy
realizando actualmente, cada vez tengo más clara la necesidad de mantener,
siempre que se pueda, al alumno dentro de su entorno ordinario. Además, serán
sus características y necesidades, junto con los instrumentos y habilidades con
los que pueda contar el profesorado, los que antes o después nos guíen a llevar
a cabo una intervención u otra, y creo que en este caso mi tutora ha elegido
una buena opción. Con el tiempo veremos si la alumna necesita una intervención
más directa y en ese caso, podremos empezar a alternar las horas de clase
ordinaria con alguna que otra hora de refuerzo o apoyo con la psicopedagoga.
Por lo tanto, queda clara la importancia de mantener,
siempre que sea posible, las clases ordinarias de nuestros alumnos, para así
favorecer las relaciones con sus compañeros, y mejorar su confianza, cosa que
de otra forma puede resultar dañada, al ver que es la "rara", la
única que sale de clase, etc, que son cosas que a estas edades suelen
afectarles bastante.
Me ha parecido interesante en este aspecto, añadiros
la última modificación de la Normativa Académica de Educación Especial,
exactamente, de la "ORDEN de 30 de julio 1998 del Consejero de Educación,
Universidades e Investigación por la que se establecen criterios de
escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales y dotación de
recursos para su correcta atención en las distintas etapas del sistema
educativo (BOPV 31/8/98)":
Para terminar, quiero comentar que me he sentido un
poco observada al entrar al aula de 1. de la ESO. Todos se han quedado mirándome,
cosa que me parece normal, ya que en ese momento para ellos era la
"nueva". Otro momento en el que me he sentido un poco rara, ha sido
cuando mi tutora se ha acercado a ayudar a los alumnos, y yo no sabía muy bien
si lo correcto era ir con ella o quedarme a un lado. Al final he decidido mantenerme
al margen, y creo que ha sido una decisión correcta, ya que hoy era el primer
día que entraba en esa clase, y al acercarme estoy segura de que ellos también
se hubieran sentido algo cortados. Además, desde el punto en el que estaba he
podido observar todos los movimientos que realizaba mi tutora, por lo que no
consideró que ello haya repercutido para nada en mi aprendizaje.
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