Como bien he comentado antes, hoy hemos quedado con los
padres de la alumna de 1. de la ESO, cuyas dificultades de aprendizaje son
bastante evidentes, sobretodo en la asignatura de matemáticas. Para ello, nos
hemos reunido su tutor, mi tutora y yo y hemos esperado a que lleguen sus
padres. Por fin aparece la madre. En un principio le comentamos un poco por
encima las dificultades que nosotros hemos notado en su hija. Sabemos que no es
nada nuevo para ella, ya que la niña lleva muchos años trabajando esas
dificultades que manifiesta. Al mismo tiempo, le recalcamos lo responsable y
trabajadora que es; el mucho interés que pone en hacer las cosas bien, y en los
disgustos que se lleva al ver que los resultados no van en paralelo con el
trabajo que ella ha realizado con anterioridad.
Ella nos cuenta sus sensaciones, dice que tanto su marido como ella son conscientes de
que no puede llegar a lo que se le pide al resto, y que creen que en el fondo
la niña también lo es, pero le cuesta entender como después de todo el trabajo que
realiza, los frutos no son los esperados. Nos comenta también que ella y su
marido están muy contentos, porque por lo menos ven que aunque los resultados
no sean magníficos, puede ir adelantando poco a poco y consiguiendo unas metas,
que el día de mañana seguramente le ayuden a sacarse el graduado, y después
podrá seguir haciendo aunque con mucho esfuerzo, aquello que ella desee.
Su tutor, que al mismo tiempo es su profesor de matemáticas,
le comenta que se le están exigiendo los mínimos establecidos para que ella
pueda ir adquiriendo unos objetivos, y que aunque sean menores que los exigidos
al resto, eso le va a servir para poder seguir adelante con sus estudios.
Ellos están muy animados, y eso resulta muy importante.
Ahora el trabajo está en hacer entender a la alumna que aunque los resultados
no sean los esperados por ella, gracias a su esfuerzo diario, está consiguiendo
cosas muy importantes y habrá que
motivarla para que no pierda la esperanza, y siga trabajando como hasta ahora.
Por lo tanto, mis reflexiónes y pensamientos de hoy hacen referencia a la importancia de la motivación de
nuestros alumnos, ya que esta esta es un aspecto imprescindible para aprender y
por lo tanto, será de vital importancia que los docentes trabajen en el
fortalecimiento de la misma.
La motivación es un impulso que nos permite mantener
una cierta continuidad en las acciones que realizamos y nos acerca a la
consecución de nuestros objetivos. La motivación es un elemento importante que
va a influir en nuestras conductas, percepciones, expectaticas, etc.
Tomando los aportes de Pintrich y Schunk (2006), desde un enfoque
cognitivo podemos pensar en la motivación como un proceso que nos dirige hacia
un objetivo o una meta de actividad, que la instiga y la mantiene. Esas metas pueden no ser claras o explícitas para el individuo; sin
embargo, se constituyen en puntos de llegada que marcan su horizonte.
Los estudiantes que están motivados, mostrarán por tanto más interés en las actividades
que les proponengamos, atienderán con más atención a las instrucciones de sus
docentes, estarán más dispuestos a tomar apuntes, trabajarán con mayor diligencia,
con mayor seguridad en sí mismos y realizarán mejor las tareas propuestas.
Mientras que aquellos que no están motivados, prestarán poca atención al
desarrollo de la clase y a la organización del material así como pedirán poca
ayuda cuando no entiendan el tema que se les está enseñando (Pintrich y Schunk,
2006). Además, Cartagena Beteta (2008), añade que los estudiantes que están
motivados tienen varias razones para estudiar, desarrollar actividades
cognitivas y resolver problemas, entre otros, porque disfrutan del trabajo con
sus compañeros, porque quieren complacer a sus padres y maestros o porque no
quieren fracasar, sino tener éxito.
Desde esta perspectiva, por tanto, la motivación influirá en el
aprendizaje y tendrá incidencia en qué, cuándo y cómo aprendamos, y, a su vez,
lo que los estudiantes hacen intervendrá en su motivación. En otras palabras, la
motivación se incrementa cuando los estudiantes perciben que están haciendo
progresos en su aprendizaje y, a su vez, se establece que los alumnos más
motivados, son los que muestran una mayor predisposición para comprometerse con
lo que aprenden (Pintrich y Schunk, 1996, 2006; Schunk, 1991).
Dicho todo esto, queda claro que la motivación será uno de los puntos fuertes para que nuestros alumnos como la que acabo de describir sigan trabajando con fuerza, y para ello, nuestra labor y la labor de todos los docentes será de vital importancia.
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