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martes, 24 de marzo de 2015

UN DÍA MÁS DE PRUEBAS

Como todos los días, seguimos con las pruebas y para ello me he tomado todo el día. Cada vez me siento más cómoda realizándolas, ya que estos días he ganado mucho en seguridad y confianza. He de decir que para ello, he seguido leyendo mucho, además de aprovechar al máximo los consejos y pautas de mi tutora de centro.
Me ha dado tiempo a realizar 4 más, 3 por la mañana y una por la tarde. La verdad es que en tres de estas 4 pruebas los alumnos han obtenido resultados bastante buenos, pero el tercero de la mañana me lo he apuntado para una posible intervención, ya que este presentaba dificultades notables en el uso de la vía fonológica.
Se lo he comentado a mi tutora y las dos juntas hemos revisado la prueba del niño, para apuntar todo aquello que nos parezca preocupante y/o precise de una futura intervención.
Os dejo aquí las características de la lectura cuando la vía fonológica no opera eficientemente:
Supongamos que estamos ante un sujeto que tiene bien desarrolladas todas las habilidades implicadas en la vía fonológica. ¿Qué podemos esperar de él?
El patrón de la lectura deberá ser una mezcla de lo que está bien y de lo que está mal, una mezcla de las consecuencias del déficit y de la capacidad para compensar este déficit partiendo de lo que permanece intacto.
Respecto al perfil de lectura, esto es lo que podría deducirse teóricamente de una alteración tan selectiva:
a) El primer elemento que nos llamará la atención es que los sujetos fracasarían con las palabras nuevas desde el punto de vista ortográfico. No olvidemos que estas palabras requieren el uso de un procedimiento que convierta parte de la ortografía en sonidos.
Así, en el supuesto de un nombre como “Cruyff”, por ejemplo, pueden surgir dificultades para encontrar alguna correspondencia entre elementos ortográficos y sonidos, o para acoplar los sonidos /k/ y /t/. Pueden ser frecuentes las lecturas “kuru” o “kker”.
b) Es muy importante destacar que, frente a estas dificultades, el lector puede hacer uso (o mejor dicho, abuso) de las habilidades que estén intactas.
Así pues, puede intentar un reconocimiento directo de la palabra mediante algún elemento que le sea familiar. En este caso, el señor “Cruyff” vería peligrar su identidad y pasaría a ser durante unos instantes el señor “Grifo” o el señor “Gráfico”.
c) También puede ocurrir que, a consecuencia de la pelea entablada entre los sonidos kkkuuurr krrr, el lector opte por una palabra que comparta alguno de los sonidos que con dificultad ha podido arrancar del principio de la palabra en cuestión. En este caso, “Cruyff” pasaría a ser, peligrosamente, “Cruz”.
d) Otra forma característica es leer "dormía" en lugar de "dormiríais", "retienen" en vez de "reteniendo". Estos errores parecidos a los anteriores se denominan errores derivativos, y se diferencian de los anteriores en el hecho de que, en este caso, los lectores respetan la raíz léxica de la palabra: "dormir", aunque cometen errores en las desinencias: ía, ían, en, endo. En parte leen léxicamente.
e) Para terminar, tendríamos que citar el mecanismo de compensación: el uso de la información contextual para facilitar el reconocimiento de las palabras. Si el lector sabe por los titulares que la noticia que leerá a continuación tiene alguna relación con el Barça, podrá aprovechar esta información contextual para reconocer el nombre de su antiguo entrenador.