Como todos los días, seguimos con las pruebas y
para ello me he tomado todo el día. Cada vez me siento más cómoda
realizándolas, ya que estos días he ganado mucho en seguridad y confianza. He
de decir que para ello, he seguido leyendo mucho, además de aprovechar al
máximo los consejos y pautas de mi tutora de centro.
Me ha dado tiempo a realizar 4 más, 3 por la
mañana y una por la tarde. La verdad es que en tres de estas 4 pruebas los
alumnos han obtenido resultados bastante buenos, pero el tercero de la mañana
me lo he apuntado para una posible intervención, ya que este presentaba
dificultades notables en el uso de la vía fonológica.
Se lo he comentado a mi tutora y las dos juntas
hemos revisado la prueba del niño, para apuntar todo aquello que nos parezca
preocupante y/o precise de una futura intervención.
Os dejo aquí las características de la lectura
cuando la vía fonológica no opera eficientemente:
Supongamos que estamos ante un sujeto que
tiene bien desarrolladas todas las habilidades implicadas en la vía fonológica.
¿Qué podemos esperar de él?
El patrón de la lectura deberá ser una mezcla
de lo que está bien y de lo que está mal, una mezcla de las consecuencias del
déficit y de la capacidad para compensar este déficit partiendo de lo que
permanece intacto.
Respecto al perfil de lectura, esto es lo que
podría deducirse teóricamente de una alteración tan selectiva:
a) El primer elemento que nos llamará la
atención es que los sujetos fracasarían con las palabras nuevas desde el punto
de vista ortográfico. No olvidemos que estas palabras requieren el uso de un
procedimiento que convierta parte de la ortografía en sonidos.
Así, en el supuesto
de un nombre como “Cruyff”, por ejemplo, pueden surgir dificultades para encontrar
alguna correspondencia entre elementos ortográficos y sonidos, o para acoplar
los sonidos /k/ y /t/. Pueden ser frecuentes las lecturas “kuru” o “kker”.
b) Es muy importante destacar que, frente a
estas dificultades, el lector puede hacer uso (o mejor dicho, abuso) de las
habilidades que estén intactas.
Así pues, puede intentar un reconocimiento
directo de la palabra mediante algún elemento que le sea familiar. En este
caso, el señor “Cruyff” vería peligrar su identidad y pasaría a ser durante
unos instantes el señor “Grifo” o el señor “Gráfico”.
c) También puede ocurrir que, a consecuencia
de la pelea entablada entre los sonidos kkkuuurr krrr, el lector opte por una
palabra que comparta alguno de los sonidos que con dificultad ha podido
arrancar del principio de la palabra en cuestión. En este caso, “Cruyff”
pasaría a ser, peligrosamente, “Cruz”.
d) Otra forma característica es leer
"dormía" en lugar de "dormiríais", "retienen" en
vez de "reteniendo". Estos errores parecidos a los anteriores se
denominan errores derivativos, y se diferencian de los anteriores en el hecho
de que, en este caso, los lectores respetan la raíz léxica de la palabra:
"dormir", aunque cometen errores en las desinencias: ía, ían, en,
endo. En parte leen léxicamente.
e) Para terminar, tendríamos que citar el
mecanismo de compensación: el uso de la información contextual para facilitar
el reconocimiento de las palabras. Si el lector sabe por los titulares que la
noticia que leerá a continuación tiene alguna relación con el Barça, podrá
aprovechar esta información contextual para reconocer el nombre de su antiguo
entrenador.
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