Esta mañana he quedado con mi tutora a primera
hora, para preparar las pruebas que pasaré hoy. En total he realizado dos
pruebas más y esta vez lo he hecho yo solita. Al principio estaba un poco
nerviosa, ya que nunca me había visto en una situación como esta, pero poco a
poco he ido cogiendo confianza y creo que el resultado ha sido bastante bueno.
Era la primera vez que pasaba una prueba de lectura, por lo que me he tenido
que formar un poquito estos últimos días, cosa que también ha ayudado a que
poco a poco fuera cogiendo confianza, al ver que dominaba el tema como para
poder trabajarlo de una manera óptima.
He de decir también que mi tutora ha estado a mi
lado en todo momento, y al terminar y preguntarle cómo ha ido, su respuesta ha
sido muy positiva. Me ha comentado que he dominado muy bien la situación y que
los apuntes tomados eran muy concretos y acertados. Este hecho me ha dado mucha
fuerza y ánimo para seguir con el resto, ya que muchas veces, como decía antes,
tenemos miedo a lo nuevo o desconocido, y nos hace falta un empujoncito que nos
haga ver que somos capaces de hacerlo, y de hacerlo como se debe.
En este punto, me gustaría acercaros un poco a lo
que va siendo el mundo de la lectura, para que podáis entender mejor en todo
momento lo que os estoy contando respecto a este tema:
En los modelos de lectura que se han ido
creando durante las dos últimas décadas, es necesario distinguir dos grandes
grupos de operaciones cognitivas:
1) Las
operaciones implicadas en el reconocimiento de las palabras.2) Las operaciones que intervienen en la comprensión de las palabras.
1.-El
reconocimiento de las palabras: la teoría de la doble vía. La
lectura de una palabra es una operación tan automática que resulta difícil
aceptar que contenga operaciones específicas. Así, cuando leemos palabras como
casa o mesa, todo parece suceder tan rápido que nos recuerda actos tan
naturales como el de escuchar estas mismas palabras o el de percibir los
objetos a los que se refieren.
Sin embargo, ante la palabra niuyork, no solo
nos resulta más lento el proceso, sino que además podemos distinguir dos
operaciones distintas:
Primero, accedemos a los sonidos de la
palabra. Después, comprendemos que nos remite a la ciudad norteamericana.
Si tenemos presentes estos casos, podremos
avanzar con más facilidad hacia la formulación del modelo más influyente en el
reconocimiento de las palabras: el modelo de la teoría de la doble vía. (M.
Coltheart, 1978).
Esta teoría defiende la existencia de dos vías
distintas, si bien complementarias, para tener acceso al significado de las
palabras:
La primera se ilustra mediante las palabras
niuyork y se denomina vía fonológica. La segunda vía, mediante casa y mesa, y por
qué no, mediante Nueva York, y se denomina Vía léxica.
La función de la vía fonológica es acceder al significado de las palabras escritas, después de una operación intermedia consistente en transformar en fonemas los símbolos gráficos (grafemas o letras) que componen las palabras escritas.
La función de la vía fonológica es acceder al significado de las palabras escritas, después de una operación intermedia consistente en transformar en fonemas los símbolos gráficos (grafemas o letras) que componen las palabras escritas.
Tendemos a creer que la ortografía en
fonología depende de la aplicación de las reglas que constituyen nuestro
alfabeto, las cuales estipulan que a cada grafema le corresponde un fonema. De
este modo, y ante una palabra cualquiera, por ejemplo casa, actuaríamos
traduciendo cada uno de los grafemas a su fonema correspondiente hasta
configurar la secuencia de fonemas /kasa/. Una vez alcanzado este punto,
podríamos reconocer esta secuencia de las fuentes que configuran la versión
oral de la palabra y acceder al significado que tiene para nosotros. De este
modo, leeríamos por el oído.
La vía fonológica puede operar, por tanto, con
diferentes unidades ortográficas: letras, conjuntos de letras, sílabas,
conjuntos de sílabas. Para poder hablar de vía fonológica, el hecho decisivo es
que las unidades ortográficas sean menores que la palabra objeto de nuestro
análisis, es decir, que sean unidades sublexicales.
Esta vía se puede utilizar para todo tipo de
palabras, pero resulta necesaria al enfrentarnos a palabras desconocidas desde
el punto de vista ortográfico.
La vía léxica supone un reconocimiento
inmediato de la palabra escrita. Decimos “inmediato” en el sentido de que ante
palabras como mesa, casa o Nueva York no es necesario reconstruir la fonología.
Reconocemos la palabra mesa del mismo modo que lo haríamos ante un dibujo que
representara una mesa. Ni que decir tiene que esta vía es mucho más rápida que
la vía fonológica.
Se sobreentiende que la vía léxica exige que
el lector haya sido capaz de comprender los patrones de letras que distinguen
unas palabras de otras, y de memorizarlos, circunstancia que es fruto de la
repetida experiencia con esas palabras escritas.
Esta vía, solo se puede utilizar ante palabras
conocidas, también denominadas familiares.
2.-Las
operaciones que intervienen en la comprensión de las palabras: Las
palabras se reconocen en un texto más amplio, tanto desde el punto de vista
semántico, como desde el comunicativo. Así, lo habitual es que leamos las
palabras en el contexto de una oración, por ejemplo: (1) La niña pintó una…
Nuestra intuición nos dice que la lectura de
(1) debe facilitar el reconocimiento de las palabras consecutivas. Podemos
pensar que cuando interprete "pintó", el lector generará algunas expectativas
sobre lo que pueda venir a continuación. De este modo, cuando leemos "casa" sólo
necesitamos confirmar, sin necesidad de un análisis exhaustivo, las hipótesis
generadas.
No obstante, parece que el efecto facilitador
tiene un límite. Así, cuando los lectores han alcanzado un gran dominio de la
lectura, automatizan el reconocimiento de las palabras hasta tal punto que el
contexto no puede ejercer ninguna influencia (C. Perfetti, 1989).
Por otro lado, cuando comprendemos (1), no nos
limitamos a acumular el significado de las palabras, sino que parece que
necesitamos establecer determinadas relaciones entre sus significados. De este
modo, el significado de comprar requiere la existencia de un agente y de un
objeto; el de dar, un agente, un objeto y un beneficiario; y el de como
consecuencia, dos términos en relación causal.
El resultado final es que con el significado
de las palabras creamos una unidad más compleja, denominada proposición, en la
que se estipulan determinadas relaciones entre los significados de las
palabras. Son justamente estas relaciones entre significados lo que retenemos
en nuestra mente, y por ello, cuando recordamos, podemos liberarnos de la
memoria mecánica y parafrasear con cierta libertad lo que hemos leído o
escuchado. La manifestación primera y elemental de la comprensión es justamente
que podamos parafrasear. Por otro lado, podemos decir que parafrasear es
necesario pero claramente insuficiente. Por este motivo, es necesario llamar la
atención sobre el manifiesto temor a decir “cosas” con sus propias palabras,
que muchos alumnos experimentan y, por tanto, sobre la necesidad de promover
esta manifestación elemental y básica de la comprensión.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando ya conocemos el
significado de las palabras y construimos proposiciones? Es evidente que no nos
limitamos a almacenar unas proposiciones en otras, sino que establecemos
relaciones entre éstas. Sin embargo, las relaciones son de diferentes tipos:
1)
En primer lugar, los significados del texto se tienen que relacionar
entre sí: esto es lo que denominaremos representación textual.
2)
En segundo lugar, y en parte simultáneamente, los significados del texto
se deben relacionar o integrar con lo que ya se sabe. Este proceso se denomina
representación situacional.
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