jueves, 12 de marzo de 2015

EMPIEZO CON LAS PRUEBAS

Esta mañana he quedado con mi tutora a primera hora, para preparar las pruebas que pasaré hoy. En total he realizado dos pruebas más y esta vez lo he hecho yo solita. Al principio estaba un poco nerviosa, ya que nunca me había visto en una situación como esta, pero poco a poco he ido cogiendo confianza y creo que el resultado ha sido bastante bueno. Era la primera vez que pasaba una prueba de lectura, por lo que me he tenido que formar un poquito estos últimos días, cosa que también ha ayudado a que poco a poco fuera cogiendo confianza, al ver que dominaba el tema como para poder trabajarlo de una manera óptima.
He de decir también que mi tutora ha estado a mi lado en todo momento, y al terminar y preguntarle cómo ha ido, su respuesta ha sido muy positiva. Me ha comentado que he dominado muy bien la situación y que los apuntes tomados eran muy concretos y acertados. Este hecho me ha dado mucha fuerza y ánimo para seguir con el resto, ya que muchas veces, como decía antes, tenemos miedo a lo nuevo o desconocido, y nos hace falta un empujoncito que nos haga ver que somos capaces de hacerlo, y de hacerlo como se debe.
En este punto, me gustaría acercaros un poco a lo que va siendo el mundo de la lectura, para que podáis entender mejor en todo momento lo que os estoy contando respecto a este tema:
En los modelos de lectura que se han ido creando durante las dos últimas décadas, es necesario distinguir dos grandes grupos de operaciones cognitivas:
1)      Las operaciones implicadas en el reconocimiento de las palabras.
2)      Las operaciones que intervienen en la comprensión de las palabras.
1.-El reconocimiento de las palabras: la teoría de la doble vía. La lectura de una palabra es una operación tan automática que resulta difícil aceptar que contenga operaciones específicas. Así, cuando leemos palabras como casa o mesa, todo parece suceder tan rápido que nos recuerda actos tan naturales como el de escuchar estas mismas palabras o el de percibir los objetos a los que se refieren.
Sin embargo, ante la palabra niuyork, no solo nos resulta más lento el proceso, sino que además podemos distinguir dos operaciones distintas:
Primero, accedemos a los sonidos de la palabra. Después, comprendemos que nos remite a la ciudad norteamericana.
Si tenemos presentes estos casos, podremos avanzar con más facilidad hacia la formulación del modelo más influyente en el reconocimiento de las palabras: el modelo de la teoría de la doble vía. (M. Coltheart, 1978).
Esta teoría defiende la existencia de dos vías distintas, si bien complementarias, para tener acceso al significado de las palabras:
La primera se ilustra mediante las palabras niuyork y se denomina vía fonológica. La segunda vía, mediante casa y mesa, y por qué no, mediante Nueva York, y se denomina Vía léxica.
La función de la vía fonológica es acceder al significado de las palabras escritas, después de una operación intermedia consistente en transformar en fonemas los símbolos gráficos (grafemas o letras) que componen las palabras escritas.
Tendemos a creer que la ortografía en fonología depende de la aplicación de las reglas que constituyen nuestro alfabeto, las cuales estipulan que a cada grafema le corresponde un fonema. De este modo, y ante una palabra cualquiera, por ejemplo casa, actuaríamos traduciendo cada uno de los grafemas a su fonema correspondiente hasta configurar la secuencia de fonemas /kasa/. Una vez alcanzado este punto, podríamos reconocer esta secuencia de las fuentes que configuran la versión oral de la palabra y acceder al significado que tiene para nosotros. De este modo, leeríamos por el oído.
La vía fonológica puede operar, por tanto, con diferentes unidades ortográficas: letras, conjuntos de letras, sílabas, conjuntos de sílabas. Para poder hablar de vía fonológica, el hecho decisivo es que las unidades ortográficas sean menores que la palabra objeto de nuestro análisis, es decir, que sean unidades sublexicales.
Esta vía se puede utilizar para todo tipo de palabras, pero resulta necesaria al enfrentarnos a palabras desconocidas desde el punto de vista ortográfico.
La vía léxica supone un reconocimiento inmediato de la palabra escrita. Decimos “inmediato” en el sentido de que ante palabras como mesa, casa o Nueva York no es necesario reconstruir la fonología. Reconocemos la palabra mesa del mismo modo que lo haríamos ante un dibujo que representara una mesa. Ni que decir tiene que esta vía es mucho más rápida que la vía fonológica.
Se sobreentiende que la vía léxica exige que el lector haya sido capaz de comprender los patrones de letras que distinguen unas palabras de otras, y de memorizarlos, circunstancia que es fruto de la repetida experiencia con esas palabras escritas.
Esta vía, solo se puede utilizar ante palabras conocidas, también denominadas familiares. 
2.-Las operaciones que intervienen en la comprensión de las palabras: Las palabras se reconocen en un texto más amplio, tanto desde el punto de vista semántico, como desde el comunicativo. Así, lo habitual es que leamos las palabras en el contexto de una oración, por ejemplo: (1) La niña pintó una…
Nuestra intuición nos dice que la lectura de (1) debe facilitar el reconocimiento de las palabras consecutivas. Podemos pensar que cuando interprete "pintó", el lector generará algunas expectativas sobre lo que pueda venir a continuación. De este modo, cuando leemos "casa" sólo necesitamos confirmar, sin necesidad de un análisis exhaustivo, las hipótesis generadas.
No obstante, parece que el efecto facilitador tiene un límite. Así, cuando los lectores han alcanzado un gran dominio de la lectura, automatizan el reconocimiento de las palabras hasta tal punto que el contexto no puede ejercer ninguna influencia (C. Perfetti, 1989).
Por otro lado, cuando comprendemos (1), no nos limitamos a acumular el significado de las palabras, sino que parece que necesitamos establecer determinadas relaciones entre sus significados. De este modo, el significado de comprar requiere la existencia de un agente y de un objeto; el de dar, un agente, un objeto y un beneficiario; y el de como consecuencia, dos términos en relación causal.
El resultado final es que con el significado de las palabras creamos una unidad más compleja, denominada proposición, en la que se estipulan determinadas relaciones entre los significados de las palabras. Son justamente estas relaciones entre significados lo que retenemos en nuestra mente, y por ello, cuando recordamos, podemos liberarnos de la memoria mecánica y parafrasear con cierta libertad lo que hemos leído o escuchado. La manifestación primera y elemental de la comprensión es justamente que podamos parafrasear. Por otro lado, podemos decir que parafrasear es necesario pero claramente insuficiente. Por este motivo, es necesario llamar la atención sobre el manifiesto temor a decir “cosas” con sus propias palabras, que muchos alumnos experimentan y, por tanto, sobre la necesidad de promover esta manifestación elemental y básica de la comprensión.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando ya conocemos el significado de las palabras y construimos proposiciones? Es evidente que no nos limitamos a almacenar unas proposiciones en otras, sino que establecemos relaciones entre éstas. Sin embargo, las relaciones son de diferentes tipos:
1)      En primer lugar, los significados del texto se tienen que relacionar entre sí: esto es lo que denominaremos representación textual.
2)      En segundo lugar, y en parte simultáneamente, los significados del texto se deben relacionar o integrar con lo que ya se sabe. Este proceso se denomina representación situacional.

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