En las próximas horas trabajaremos
con dos alumnos extranjeros que están teniendo problemas con el euskara. Para
ello, llevaremos a cabo con cada uno de
ellos, una clase individualizada, teniendo en cuenta tanto su nivel, como sus características
y necesidades personales. En este caso, se han escogido las clases individualizadas, con el objetivo de avanzar con este idioma que tanto les esta costando, ya que el resto de los compañeros de clase, ya lo manejan a la perfección, y por lo tanto, el contenido de estas clases no forma ya parte de lo que se pueda trabajar dentro de una clase ordinaria.
El primer alumno que aparece en nuestro despacho a esta
hora, es un chico de 2. de la ESO, que acaba de venir este pasado verano de Paraguay.
Su nivel de euskera, como era de esperar, es mínimo, teniendo en cuenta que
solo lleva dos meses en el País Vasco. Para este alumno, por tanto, hemos preparado
ejercicios muy muy básicos, en los que repasaremos los números, realizaremos
ejercicios que trabajen el verbo ser, junto con algo de vocabulario que le
ayude a completar frases enteras con este mismo verbo, etc.
Es verdad que el chico pone mucho interés, pero teniendo en
cuenta que todas las clases son en euskera y que en el mismo Lekeitio, la
mayoría de la población habla en euskera, se le está haciendo un poco cuesta
arriba.
Una vez terminada la clase, aparece el segundo y último alumno de
este día, otro chico de 3. de la ESO, cubano, que lleva viviendo en Lekeitio
prácticamente un año y medio.
En este caso, la situación es muy distinta a la anterior, ya
que mi tutora le habla en euskera, y este es capaz de contestarle todo en
euskera. De hecho, mi tutora, según entramos a clase, le dijo que iban a hablar
un poquito sobre un viaje que él iba a realizar a su país de origen, y se pasaron como 15 minutos, los
dos hablando en euskera sin parar. Es verdad que este chico, es muy echado para
adelante, por lo que también le cuesta menos arriesgarse, y decir todo lo que
sabe decir, sin miedo a equivocarse.
Más tarde, hemos realizado unos ejercicios para trabajar
diferentes verbos (que en euskera son muy complicados) y distinto vocabulario, y
la verdad es que el chico los ha realizado con mucha seguridad y sin ningún
tipo problema.
En este caso, me ha pasado lo contrario a la
intervención anterior. Enseguida me he dado cuenta de que la necesidad de estos
alumnos es mucho mayor, y que ello implica la puesta en marcha de clases
individualizadas. Con estos alumnos queda claro, que al no dominar el idioma en
el que se llevan a cabo las clases ordinarias, no serán capaces de seguirlas de
una forma provechosa. Por eso tendremos que darle mayor importancia al idioma
del que se le da en la misma, ya que el resto cuenta con un buen nivel de
euskera que no necesitará mejorar. Este hecho nos obliga a realizar sesiones
individuales con estos alumnos, para que consigan una buena base que les ayude
en el entendimiento de las clases ordinarias. Estos chicos bajan solamente una
vez a la semana al aula de la psicopedagoga, por lo que ello no les supone
ningún tipo de distanciamiento con sus compañeros, al contrario, bajan contentos
de saber que esto les está ayudando a la hora de mejorar sus futuros estudios.
Recalco en este caso la importancia y necesidad de que
la intervención educativa que se lleve a cabo, tanto en este como en el resto
de los casos, debe involucrar a determinadas personas con responsabilidades y
cometidos distintos, que, aun así, deben coordinar sus tareas: es una
intervención que requiere la coordinación de distintos profesionales y/o
agentes sociales.
Para terminar, decir que hoy, aunque haya sido el primer
día con estos alumnos, me he sentido muy cómoda al lado de mi tutora. Según han
entrado los dos alumnos mi tutora nos ha presentado, y a partir de ese momento
ha sido como si lleváramos tiempo trabajando juntos.





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