martes, 11 de noviembre de 2014

VIERNES, 24 DE OCTUBRE. IMPORTANCIA DEL TRABAJO COLABORATIVO ENTRE EDUCADORAS Y PSICOPEDAGOGA.

Una vez más, he llegado a la Ikastola a las 8 y media de la mañana y después de ayudar a mi tutora a ordenar un poco el papeleo, nos hemos dirigido al aula de educación infantil.
Realizamos la observación tanto en el piso de arriba (aulas desde 1 año hasta los 3), como en el de abajo (4 y 5 años). Como siempre apuntamos un par de cositas que nos han llamado la atención, pero en general las cosas van mejorando poco a poco. Es verdad que las educadoras se lo están tomando muy en serio, y desde la última reunión en la que mi tutora les explico los fallos más comunes y la importancia de mejorar esos fallos, ellas están poniendo mucho de su parte, y eso se nota.
Lo que si hemos notado en ésta observación, es que nos cuesta mucho a todos bajar el tono de voz en las primeras horas de la mañana. Por lo que lo hemos apuntado para volverlo a comentar en la próxima reunión, y poder buscar soluciones entre todos.
En el aula de infantil, lo que se quiere conseguir desde que llegan los niños al aula hasta las diez de la mañana, es que jueguen a su bola, que ellos elijan donde, a que, y con quien quieren jugar, pero que lo hagan solos, que investiguen, y nosotros estaremos por allí, por si necesitaran cualquier cosa. Bien, pues este día, nos hemos encontrado a un grupo de niños con su profesora, pintando cada uno de ellos un dibujo que esta les ha repartido.
Mi tutora y yo hemos estado un rato comentando lo sucedido y más tarde hemos decidido comunicarselo a la misma profesora. Le hemos comentado que está muy bien que los niños dibujen, pero que esa es la hora, en todo caso del dibujo libre, y que no es buena idea que en sus horas libres les pongamos a "trabajar". Ella lo ha entendido perfectamente, y seguidamente les ha comunicado a los niños que ya era suficiente, y que más tarde seguirían con el trabajo. Una vez dicho esto hemos vuelto a hablar con la profesora, para hacerle ver que entendemos perfectamente su actitud, ya que son muchos años trabajando de la misma manera, y que a todos nos esta costando cambiar el chip y adaptarnos a esta nueva forma de trabajo. La verdad es que la conversación ha estado muy bien, porque ella también nos ha contado un poco como se siente con este gran cambio, y nosotras hemos podido expresarle también nuestros sentimientos y pensamientos al respecto.
Al principio de esta conversación, he notado a la educadora un poco nerviosa, pero según se le iban explicando y argumentando las razones por las que no estaba bien lo que había hecho, ella se ha ido relajando, y soltando cada vez más. Después de esta conversación, no he podido evitar hacerle la siguiente pregunta a mi tutora:
¿Crees que los profesores se sienten agredidos, observados, intimidados con tu visita de cada viernes, y con todo lo que les puedas llegar a comentar acerca de aquello que ves y no te gusta demasiado?
Le he realizado esta pregunta porque normalmente, cuando se lleva a cabo una observación, se lleva a cabo hacia un niño o grupo de niños con algún tipo de problemática o necesidad específica, pero no se realiza una observación semanal para valorar si la profesora está realizando bien su trabajo.
La respuesta de esta ha sido rotunda, no. Dice que todos saben para que se hace y como se hace. Todos saben que el trabajo de la psicopedagoga es dar pautas para mejorar, no para criticar o juzgar el trabajo de nadie, y aunque al principio les costaba un poco a todos, poco a poco han ido acostumbrándose a ello, y hoy en día cuentan con ella como si fuera una educadora más de su misma aula.
Esto me hace pensar en la importancia del trabajo colaborativo. En la importancia del trabajo del psicopedagogo a la hora dar confianza a los profesionales y no reprocharles absolutamente nada; y al contrario, la importancia de la necesidad de los profesores de entender que nadie les está juzgando, sino que entre todos, debemos intentar mejorar las prácticas educativas que ofrecemos a nuestros alumnos. Todo ello, por tanto, sería imposible sin una buena comunicación, empatía y ganas de mejorar conjuntamente el ambiente de nuestras aulas.
He de dejar claro, que esta observación es admitida por todos y cada uno de los profesionales del centro, con el objetivo de mejorar todos aquellos aspectos en los que se está fallando; ya que todos los viernes, después de realizar la observación, se juntan todos los profesionales, y en un ambiente colaborativo y siempre respetuoso, se trabajan todos los aspectos apuntados por la psicopedagoga, para entre todos intentar buscar las mejores soluciones.
Os dejo un enlace de un artículo que he encontrado, y que nos habla también de la importancia del trabajo colaborativo entre los distintos profesionales, para mejorar la educación:

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