jueves, 4 de diciembre de 2014

MIÉRCOLES, 3 DE DICIEMBRE. DÍA DEL EUSKERA.

 Hoy, de 8:30 a 9:30 hemos tenido clase de matemáticas con los estudiantes de 1. de la ESO. En esta tenemos a dos alumnos con dificultades de aprendizaje. De una de ellas ya os hable hace unas semanas. Es una alumna a la que le cuesta mucho seguir las clases, sobre todo de matemáticas, pero gracias al gran esfuerzo que realiza cada día, y a la ayuda tanto de sus profesores como de la psicopedagoga, está consiguiendo afrontar poco a poco sus dificultades. Mi tutora siempre dice que esta persona no va a tener ningún problema en el futuro, ya que es muy muy trabajadora y se preocupa mucho por hacer las cosas bien. Aun así, le cuesta mucho esfuerzo poder llegar a lo que se le pide en clase, por lo que suele necesitar ayuda tanto para poder entender lo que se le pide en clase, como para responder a lo que se le pide. Además, en esta clase tenemos otro alumno de Ecuador, llegado a Lekeitio hace tres años aproximadamente, y aunque ha adelantado mucho con el idioma los últimos años, le sigue costando bastante seguir las clases con normalidad.
La intervención con estos alumnos, la realizaremos al igual que la semana pasada, en el mismo aula ordinaria. Hoy tocaba repasar los números enteros, por lo que se han dedicado a trabajar en su propia autoevaluación. Esto nos ha dado la oportunidad de poder acercarnos a ellos desde el principio. Tanto el profesor, como mi tutora y yo, hemos ido ayudando a todo aquel que lo necesitará, siendo conscientes de las dificultades de cada uno. 
Esta vez me he sentido muy segura. Los alumnos ya me conocen y ellos mismos han sido los que al pasar por delante suyo me han pedido ayuda. Eso me ha facilitado mucho el hecho de tener que acercarme a ellos, por lo que seguidamente me he metido en el papel.
Aunque nosotros trabajamos con los alumnos en euskera, he encontrado en internet los ejercicios en castellano que hemos llevado a cabo en clase.



De 9:30 a 11:00, me ha estado mostrando test y pruebas de lectoescritura, de las cuales me ha destacado el PROLEC y el THM.
He estado investigando cada una de ellas un buen rato y sobre las 11:30-13:00, nos hemos ido a la fiesta que entre toda la ikastola han organizado para celebrar el día del euskera.
Después de esta corta mañana, me gustaría hablaros sobre las competencias necesarias que deberá tener una psicopedagoga para poder hacer frente a todas estas dificultades de aprendizaje que le puedan ir surgiendo a lo largo de los años.
1) En primer lugar, competencia para conseguir una definición conjunta (con padres y profesores) de los problemas, así como una corresponsabilidad en el diseño y la aplicación de las medidas que lleguen a adoptarse. Es decir, las condiciones estipuladas por Robinson. Dichas evidencias hay que crearlas contando con habilidades de comunicación. Estas habilidades se denominan competencia en el asesoramiento.
2) En segundo lugar hay que contar con conocimientos técnicos sobre las dificultades de aprendizaje. Se trata de conocimientos sobre las características de los sujetos, pero también sobre las materias escolares (lectura, cálculo, razonamiento, etc.) y sobre el modo de enseñarlas y de aprenderlas. Este conjunto de conocimientos se denomina competencia en las dificultades de aprendizaje. De estos últimos conocimientos depende que realmente podamos, como psicopedagogos, contribuir a crear esos entornos escolares y familiares que deben permitir a los alumnos poner en práctica lo mejor de si mismos.
En realidad, ambas habilidades se necesitan mutuamente. Así, por una parte, para conseguir el trabajo conjunto entre varios profesionales, es necesario trabajar con problemas bien definidos y, además, planteados en términos resolubles. Esto exige conocimientos especializados en las dificultades de aprendizaje que permitan descomponer el problema general ("no lee", "no atiende", "no calcula", etc.) en subproblemas mucho más precisos, para los cuales debe elaborarse una respuesta educativa específica y de flexible resolución.
Al mismo tiempo, el despliegue de una respuesta educativa requiere la existencia de un marco profesional de resolución conjunta de problemas. Con respecto a esto, es necesario pensar que la respuesta a las dificultades no puede consistir en un comportamiento lineal, apoyado en un material previamente diseñado: se pasa de un ejercicio al siguiente y, cuando el alumno tenga dificultades se le ayuda.
Por el contrario, es necesario un pensamiento estratégico que deberá ser flexible, sensible a las circunstancias de los alumnos y del aula y, a su posible adaptación a las posibilidades y, a los cambios que el mismo despliegue de la intervención irá exigiendo. En definitiva, se trata de un tipo de pensamiento que conduce a la elaboración de procedimientos abiertos y no del todo estipulables. Este hecho, requiere un clima de colaboración que permita continuos ajustes entre todas las partes.
En definitiva, necesitamos conocimientos especializados para crear un marco de colaboración y respeto mutuo; al mismo tiempo, para desarrollar una respuesta técnica es imprescindible contar con un marco de colaboración.
El asesoramiento es un proceso en el que individuos con diferentes niveles de capacitación, experiencia y conocimientos trabajan juntos de manera voluntaria para encontrar soluciones a problemas definidos de manera conjunta.

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