Hoy, de 8:30 a
9:30 hemos tenido clase de matemáticas con los estudiantes de 1. de la ESO. En
esta tenemos a dos alumnos con dificultades de aprendizaje. De una de ellas ya
os hable hace unas semanas. Es una alumna a la que le cuesta mucho seguir las
clases, sobre todo de matemáticas, pero gracias al gran esfuerzo que realiza
cada día, y a la ayuda tanto de sus profesores como de la psicopedagoga, está
consiguiendo afrontar poco a poco sus dificultades. Mi tutora siempre dice que
esta persona no va a tener ningún problema en el futuro, ya que es muy muy
trabajadora y se preocupa mucho por hacer las cosas bien. Aun así, le cuesta
mucho esfuerzo poder llegar a lo que se le pide en clase, por lo que suele
necesitar ayuda tanto para poder entender lo que se le pide en clase, como para
responder a lo que se le pide. Además, en esta clase tenemos otro alumno de
Ecuador, llegado a Lekeitio hace tres años aproximadamente, y aunque ha
adelantado mucho con el idioma los últimos años, le sigue costando bastante
seguir las clases con normalidad.
La intervención con estos alumnos, la realizaremos al
igual que la semana pasada, en el mismo aula ordinaria. Hoy tocaba repasar los
números enteros, por lo que se han dedicado a trabajar en su propia
autoevaluación. Esto nos ha dado la oportunidad de poder acercarnos a ellos
desde el principio. Tanto el profesor, como mi tutora y yo, hemos ido ayudando
a todo aquel que lo necesitará, siendo conscientes de las dificultades de cada
uno.
Esta vez me he sentido muy segura. Los alumnos ya me
conocen y ellos mismos han sido los que al pasar por delante suyo me han pedido
ayuda. Eso me ha facilitado mucho el hecho de tener que acercarme a ellos, por
lo que seguidamente me he metido en el papel.
Aunque nosotros trabajamos con los alumnos en euskera,
he encontrado en internet los ejercicios en castellano que hemos llevado a cabo
en clase.
De 9:30 a 11:00, me ha estado mostrando test y pruebas
de lectoescritura, de las cuales me ha destacado el PROLEC y el THM.
He estado investigando cada una de ellas un buen rato
y sobre las 11:30-13:00, nos hemos ido a la fiesta que entre toda la ikastola
han organizado para celebrar el día del euskera.
Después de esta corta mañana, me gustaría hablaros
sobre las competencias necesarias que deberá tener una psicopedagoga para poder
hacer frente a todas estas dificultades de aprendizaje que le puedan ir surgiendo
a lo largo de los años.
1) En primer lugar, competencia para conseguir una
definición conjunta (con padres y profesores) de los problemas, así como una
corresponsabilidad en el diseño y la aplicación de las medidas que lleguen a
adoptarse. Es decir, las condiciones estipuladas por Robinson. Dichas
evidencias hay que crearlas contando con habilidades de comunicación. Estas
habilidades se denominan competencia en el asesoramiento.
2) En segundo lugar hay que contar con conocimientos
técnicos sobre las dificultades de aprendizaje. Se trata de conocimientos sobre
las características de los sujetos, pero también sobre las materias escolares
(lectura, cálculo, razonamiento, etc.) y sobre el modo de enseñarlas y de
aprenderlas. Este conjunto de conocimientos se denomina competencia en las
dificultades de aprendizaje. De estos últimos conocimientos depende que
realmente podamos, como psicopedagogos, contribuir a crear esos entornos
escolares y familiares que deben permitir a los alumnos poner en práctica lo
mejor de si mismos.
En realidad, ambas habilidades se necesitan mutuamente.
Así, por una parte, para conseguir el trabajo conjunto entre varios
profesionales, es necesario trabajar con problemas bien definidos y, además,
planteados en términos resolubles. Esto exige conocimientos especializados en
las dificultades de aprendizaje que permitan descomponer el problema general
("no lee", "no atiende", "no calcula", etc.) en
subproblemas mucho más precisos, para los cuales debe elaborarse una respuesta
educativa específica y de flexible resolución.
Al mismo tiempo, el despliegue de una respuesta
educativa requiere la existencia de un marco profesional de resolución conjunta
de problemas. Con respecto a esto, es necesario pensar que la respuesta a las
dificultades no puede consistir en un comportamiento lineal, apoyado en un
material previamente diseñado: se pasa de un ejercicio al siguiente y, cuando
el alumno tenga dificultades se le ayuda.
Por el contrario, es necesario un pensamiento
estratégico que deberá ser flexible, sensible a las circunstancias de los
alumnos y del aula y, a su posible adaptación a las posibilidades y, a los
cambios que el mismo despliegue de la intervención irá exigiendo. En
definitiva, se trata de un tipo de pensamiento que conduce a la elaboración de
procedimientos abiertos y no del todo estipulables. Este hecho, requiere un
clima de colaboración que permita continuos ajustes entre todas las partes.
En definitiva, necesitamos conocimientos
especializados para crear un marco de colaboración y respeto mutuo; al mismo
tiempo, para desarrollar una respuesta técnica es imprescindible contar con un
marco de colaboración.
El asesoramiento es un proceso en el que individuos
con diferentes niveles de capacitación, experiencia y conocimientos trabajan
juntos de manera voluntaria para encontrar soluciones a problemas definidos de
manera conjunta.


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